XI LA LLUVIA.

Durante los siguientes dos días, me limité a hacer vida con Ana.
No sabía nada de él, se Había esfumado….Se lo Había tragado la tierra.
No tenía ni mensajes, ni llamadas, nada de nada, era como si nunca lo hubiese conocido, como si todo hubiese sido un sueño….
Al tercer día libraba.
Ana estaba con sus amigos del avión. Había quedado con Marc para tomar un helado y David Había encontrado novia en la isla. Me pidió que los acompañara, pero no accedí.

– Vamos, ¿te vas a quedar siempre así mirando el horizonte?, con otros fingirás que no pasa nada, pero a mí no me vas a negar que estás de los nervios…
– Joder Ana me dijo que quería volver a verme y ¿se pasa tres días sin llamarme? ni un mensaje de “Hola que tal, oye no puedo venir”, lo sabía, sabía que no podía acabar bien esto.
– Pues nada, yo te dejo con tú rabia, después de haberte insistido cientos de veces, aquí te quedas.
– Ana…..lo siento, no me lo tengas en cuenta vale?…..
– Llámame…… lo que necesites ok?

No puedo estar así….No es justo, ni para Ana, ni para mí….

Tres semanas más tarde, me Había limitado a ir de casa al trabajo, del trabajo a casa…como mucho bajaba a la cala de debajo de mí casa un rato y leía mucho, aquello me mantenía entretenida….No puedo decir que no lloré, porque noches enteras me preguntaba qué era lo que Había hecho mal, y lloraba y lloraba hasta quedarme dormida….

Era una bonita tarde de Agosto, hacia un sol esplendido.

Estaba leyendo en la parte trasera de la casa. Sentada en un balancín, y de fondo tenía “Maybe tomorrow” de Stereophonics sonando en la radio.
De repente llamaron al timbre….
Era el cartero.
– Traigo un paquete para Bella Rose….
– ¿Un paquete para mí?
Abrí la puerta.
Detrás de un enorme ramo de rosas rojas, pude percibir que se hallaba el cartero.
– ¿Si? ¿Hola?
– Si, si, esto es para usted señorita.
– Así, y quien lo manda?
– Pues vera…un tal Alex Bernat…
– Oh, qué bien…-e hice una sonrisa de hipocresía…- ¿Sabe que le digo?- Entonces mí voz ya no era tan dulce…- ¡Que se lo puede meter por donde le quepa!
Y cerré la puerta enfadada sin leer la nota y sin querer recibir ese ramo.
¿Qué diablos pretendía? Hacía más de tres semanas que no sabía nada de él. ¡Dios! ¡Qué cabreada que estaba!
Y volvieron a llamar a la puerta.
– Le he dicho que no lo quiero- Dije mientras abría la puerta….- Y la sorpresa era mía…..Era el mismo ramo, solo que el cartero se Había cambiado de ropa, y ahora se Parecía al capullo que me Había dejado tirada….Era Alex.

– ¿Que quieres?
– ¿Puedo pasar?
– Estás de broma, dije soltando una carcajada… ¿Que quieres?, por segunda vez…
– ¿Estás enfadada?
Y le cerré la puerta en los morros, mientras me alejaba de la puerta y le decía:
– Espero que esto conteste a tú pregunta, buenas tardes Alex…..

Y me volví a sentar en la parte trasera de mí jardín. Cogí el libro, pero estaba tan nerviosa que no lograba encontrar la pagina por la que me Había quedado.
Así que volví para la puerta a ver si ya se Había ido….Y no Había nadie…
Cuando salí fuera le oí.

– ¿No vas a dejar que me explique?
– Joder Alex! me acabas de dar un susto de muerte… – Dije mientras daba un sobresalto.
Ahí estaba él sentado en el porche que no se Había ido.
– No pienso moverme hasta que me escuches…..
– Pues por mí te puedes quedar toda la tarde ahi…- Y volvi a entrar en casa.

Volvi a la terraza interior. Me era imposible concentrarme en la lectura. Me meti en la ducha, e intentaba convencerme a mí misma que cuando saliera de la ducha Alex ya habria desaparecido de mí vida…..

Dos horas más tarde se levantó un chaparrón de verano que oscureció De repente y cayó agua para todo el año…
LLovia a cantaros y volvieron a llamar a mí puerta….

Cuando abri la puerta estaba alucinando. Estaba todo el porche y hasta medio jardín lleno de ramos de rosas rojas que ahora mismo se estaban regando con la lluvia….
Y allí enfrente estaba él, empapado de pies a cabeza, chorreando……..
– Maldita seas Alex… ¿Te llamaré para darte las buenas noches? y apareces tres semanas después! Ni una llamada, ni un mensaje… ¿A qué estás jugando? Me estabas dando los mejores días de mí vida…..- Inevitablemente rompí a llorar……
Alex se acercó a mí. Estábamos los dos empapados con la lluvia…..
– Lo siento….- Dijo con cara de arrepentimiento…
Y con su mano alzó mí barbilla y me besó.
– Entremos y hablemos, ¿vale? Solo déjame explicarte…..

A lo que accedí…

– Entra….
– Espera…..No vengo solo…
– ¿Como que no vienes solo? Ahora tienes amigos imaginarios?

Con los nervios no me percaté que Había una caja en el suelo.
– ¿Qué es eso?
– No vas a acercarte…

Entonces empecé a oír a un cachorrito llorar. Era un chihuahua de color blanco…
Mi perro preferido….Y Alex lo sabía…

– ¿Estás loco? Esta empapado…..
– Y yo…..- Y puso cara de pena…

Después de sacar toallas del armario, allí Estábamos los dos mirándonos y secándonos todo el agua de la lluvia…Nosotros y al cachorro.

Hay una teoría que dice…Q todo el mundo es inocente…hasta que se demuestra lo contrario…
Y como todo el mundo tiene derecho a explicarse, le escuché.

– Y bien?…..- Dije, pero las palabras me salieron solas, realmente no sabía si quería oír lo que tenía que decirme…

– ¿Has sentido alguna vez tanto miedo de estropear las cosas que has creído que la mejor forma de evitarlo es apartándote del camino? Tú sonrisa, tú pelo, tus ojos color caramelo, las situaciones, tus respuestas…Todo… todo, esta como escrito……
Siento como si te conociera de toda la vida, como si te necesitase, como si fuéramos uno….Y he sentido miedo….
– Sin embargo……..- Añadió…..- Te he engañado, no sabes toda la verdad……..Maldito seas!! Siento como si esto es lo que llevo esperando toda mi vida y llegase tarde….No encontré el momento exacto para decirlo….

Ahí los ojos de Alex se empezaban a empañar de lagrimas, y yo tenía un nudo tan enorme en la garganta que creía que me iba a ahogar…..

“Llegase tarde”, eran dos palabras aparentemente inocentes pero que en aquella situación daban vueltas por mí cabeza endemoniadamente..
¿Qué estaba pasando? ¿qué era eso que quitaba tanto el sueño a Alex? ¿Qué Había impedido una llamada, un mensaje, qué era eso tan fuerte?
No quería presionarlo para que hablara, pero yo estaba al borde de un ataque de nervios, o confesaba ya o no sabía como iba a acabar aquello.

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