XIII EL VIAJE.

Me pertenecían dos semanas de descanso con todos los días libres acumulados, por falta de personal y acumulación de trabajo. Y la mañana siguiente era el primer día.

Empezó a salir el sol cuando nos vimos en la misma postura que nos habíamos quedado por la noche, allí, uno frente al otro mirándonos.

– Vámonos lejos….- Dijo Alex.
Sonreí.
– Tus ganas de pasar tú vida a mí lado me halagan, pero ¿De qué serviría si al volver estará todo igual? No sirve de nada huir de los problemas, a nuestra vuelta seguirían donde los dejamos….
– Pero pasemos unos días juntos, sin nadie a nuestro alrededor que nos conozca, sin dar explicaciones…Solos tú y yo…

La idea me encantaba….Y me aterraba al mismo tiempo. Su familia era tan poderosa que en menos de dos días lo estarán buscando por todo el mundo hasta dar con él.
Pero creí que realmente era algo que en aquel momento nos hacía falta a los dos.
Alex dio un brinco de la cama. Y se puso de rodillas en el suelo en mí lado de la cama. Aquello me sobresaltó y me quedé sentada en la cama.

– ¿Qué haces?
– Vámonos, de verdad….Cojamos un vuelo y….disfrutemos de nosotros como el primer día….¡Te lo digo enserio Bella!

Mientras decía esto alterado, se iba vistiendo, hasta que cayó al suelo poniéndose los pantalones y allí se quedó estirado.
La tensión de la habitación se alejó con una carcajada de los dos…

– ¿Lo ves?…..Esa es la risa que quiero tener cada día a mí lado. Esa mirada es la que quiero ver cada día al despertar….Y esos labios son los que quiero besar cada noche antes de dormirme……… Enseguida vengo!!! Cogió su cartera y se fue.
– Pero… ¿Donde diablos vas Alex?
Y ya se oía el rugir del Z4…..

Vaya por Dios, ahora sí que no entendía nada. Me levanté, desayuné y me metí en la ducha. Típica rutina de cada mañana. Solo que hoy no iría a la playa.
Me disponía a ir al centro a dar una vuelta para despejar mis ideas, y esta vez no iba sola……Me acompañaba Madonna.
Cuando pretendía salir de casa, Alex llegaba en su Z4, saltó por encima de su coche descapotado y se dirigió corriendo hacia mí como un crio pequeño.
Eso hizo que Madonna se sobresaltara y empezara a ladrar.

Llegó hacia el porche, me rodeó con sus brazos y me plantó un enorme beso en los labios.

– Nos vamos.
– ¿¿¿Queeeee???
– Que nos vamos, tienes dos horas para hacer una maleta para dos semanas, y si no es igual, no cojas maleta, lo compraremos todo allí.
– ¿Qué estás diciendo?
– ¡Que cojas lo necesario! Nos vamos tú, yo y Madonna, te paso a buscar en dos horas, No, mejor en una………
Y mientras se alejaba soltó a grito pelado un… TE QUIERO…
Se metió en el coche y se fue.

Creí que me iba a volver a caer, solo que esta vez no caí en el suelo. Me quedé aplatanada en una de las sillas de mí porche.
¡Joder! ¿Una hora? ¿No sabe que soy una mujer? Que no hacemos una maleta en una hora!…..Pero solté una sonrisa y corrí hacia dentro.

– Nos vamos pequeña… ¿A donde? Pues ni idea, pero nos vamos.
Allí estaba Madonna mirándome con las orejas tiesas, sin entender chorra palabra de lo que decía, pero en medio de todo este alboroto.

Me quedaba la prueba más dura….Llamar a Ana. Buf!
Ana era peor que mi madre, más que nada porque si algo no le gustaba, solía ser mucho más tajante que mi madre.

– Hola cariño….- Dije demasiado cariñosa, tanto que lo notó.
– ¿Qué?… ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué has hecho?
– ¡Nada! Porque siempre tengo que hacer algo?
– Bella……canta….
– Es que….me voy unos días, como sabes tengo vacaciones….y….
– ¿¿¿Estás loca???? No te irás con ese desquiciado, ¿verdad? Después del susto de muerte que nos ha dado!
– Ana, te llamaré cuando llegue ¿ok? No te preocupes. Te quiero.

Y colgué.

TE QUIERO…Una expresión de dos palabras que implica tanto…..Y qué bonita es a los oídos de un ser amado, interpretada por su amante…..
Media hora, maleta hecha con lo básico, sin saber si quiera donde vamos.
Madonna en su bolsita de viaje, y listas para volar……..

Cuando salí fuera el volvía a estar en el coche, como si nunca se hubiera ido.

– ¿Preparada?
– Vas a hacer que odie esa palabra……..
Para según que cosas uno no llega a estar del todo preparado…

– Bella, el amor es locura….sino no es amor…..
Y qué razón tenía…. Eso mismo Había pensado yo toda la vida….

Y allí estaba sentada en un coche, dirigida a coger un vuelo, a un lugar que no sabía y con un personaje que en dos horas iba a estar en búsqueda y captura… Que nadie dijera que nunca Había hecho locuras por amor….Porque realmente, esta se llevaba la palma.

– Aun no me has dicho donde vamos….
– ¿Qué más da? Si vamos a estar juntos…..
Tenía razón, pero aquello era más importante de lo que creíamos.
– Enserio… ¿Donde vamos?
– Vamos seis días a Rivera Maya y cuatro a Paris.
– ¿¿Queeeeeeee??

Cogí aire y decidí no pensar, me iba a poner más nerviosa de lo que debía y no iba a responder a mis vacaciones como tal. Así….que me dejé llevar…

En diez minutos Estábamos en el aeropuerto, subiendo al vuelo X27Eo, con destinación a Rivera Maya…Y aun no me lo creía.

Subimos al avión y nos esperaban siete horas de vuelo, por lo que decidí dormir ya que la noche anterior no pude ni pegar ojo.
Alex hizo lo mismo.

Dormimos del tirón. Momentos antes de aterrizar nos despertó una azafata, para recordarnos que debíamos abrocharnos el cinturón, y para desearnos feliz llegada.
Aterrizamos en condiciones. Recuerdo que hacia una calor increíble.
Una limousine nos esperaba fuera del aeropuerto, para llevarnos al hotel.

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